Friedrich Nietzsche - Biografía


Friedrich Nietzsche nace el 15 de octubre de 1844 en la aldea prusiana de Rocken, entre Prusia y Sajonia. Su padre era un pastor luterano de ascendencia religiosa, con familiares pastores y teólogos. Friedrich quedó huérfano a los 4 años, hecho que lo afectó mucho y considerando esto por él mismo como una marca del destino.

En 1850 fue a vivir con su madre en la pequeña ciudad de Naumburg an der Saale, en donde además vivía con una tía (hermana de su padre), su propia hermana y su abuela. Desarrolló un profundo sentido artístico, descubriendo a los 9 años la música coral de Georg Friedrich Händel, estudiando piano hasta llegar a improvisar música para representaciones bíblicas. A esta edad también nació su gusto por la poesía; sus primeros poemas se volverían representaciones dramáticas recurrentes en el Teatro de las Artes.

Friedrich fue un niño estudioso, destacándose como alumno. Esto permite que obtenga una beca para ingresar al colegio de Pforte, de educación muy estricta. Allí aprende religión, latín y hebreo, y por esa época escribió las memorias de su infancia, a los 14 años.

Sin embargo, empezó a darse cuenta de la severidad de la religión y las doctrinas morales, y su influencia en las personas. Su capacidad de aprendizaje y su ansia de conocimiento lo conducen a la cultura universal; leyendo a Alexander von Humboldt encontró el humanismo y conoció la importancia de la ciencia. También empezó a dedicar su tiempo al estudio de la astronomía, geología y otras ciencias, sin dejar de lado el hebreo y la literatura. Empieza a gustarle la música de Johann Sebastian Bach y Ludwig van Beethoven. Después de un tiempo, empezó a considerar la música como una carrera y por tal razón dejó de asistir a la universidad.

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Dudando aún, decide entrar a la Universidad de Bonn, donde cuestionó aún más la religión. A los 20 años siente que su vínculo con el cristianismo se debilita, decidiendo buscar la verdad por más repulsiva que fuese. Le resulta muy difícil adaptarse a la universidad pues lo ve como algo rutinario, pero al trasladarse a Liepzig, donde piensa terminar sus estudios, encontró el libro El mundo como voluntad y representación de Arthur Schopenhauer, que marcaría su vida y su pensamiento para siempre.

Con este libro se dio cuenta que la voluntad es un principio supremo que va mas allá de lo pasajero y cambiante de la vida. De Schopenhauer aprendió sobre la necesidad de una naturaleza fuerte, de una humanidad sencilla y de tener impulsos correctos, ademas de hallarse a si mismo. Por este camino también encontró la idea de una comunidad perfectamente caracterizada y poderosa, cuya vida y cohesión no se basan en leyes sino en una idea fundamental, en la que todos sus miembros coinciden. A su vez, la concepción de Nietzsche sobre el filósofo es la de aquel que es un gran pensador y a la vez un hombre correcto.

En Liepzig sucedió otro hecho importante en su vida al descubrir la música de Richard Wagner, un genio innovador en dramas musicales. Al escuchar Los maestros cantores de Núremberg se llenó de emoción sobre la posibilidad de revitalizar la cultura por medio de la música y en 1868 conoció a Wagner personalmente, naciendo de allí una gran amistad.

Poco después de terminar sus estudios en Liepzig y sin haber recibido su título, le ofrecieron una cátedra de filología clásica en la Universidad de Basilea. Recibió su diploma en Liepzig y tras una corta visita a sus familiares, partió hacia Basilea, donde comenzó una nueva vida con temor al estilo de vida universitario pero aun así en busca de la verdad. Allí se hizo amigo del historiador Jacob Burckhardt. Wagner, por su parte, se trasladó a Tribschen (donde Nietzsche lo visitó durante mucho tiempo), un lugar pacifico donde podia descansar, apartado de las reuniones sociales a las que se veía expuesto en la ciudad.

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Durante el tiempo que estuvo en Basilea, Nietzsche emprendió su lucha contra una cultura alemana retrograda escribiendo en 1872 El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música, en el que desarrolló su teoría de duplicidad en la tragedia griega. Allí también escribió El ocaso de los ídolos o cómo se filosofa a martillazos en 1887, en el que expone que la decadencia del helenismo radicaba principalmente en Sócrates y Platón quienes afirmaban que lo bello era únicamente lo comprensible. Escribió también los ensayos Voluntad de poder y La filosofía en la época trágica de los griegos.

Al escribir Sobre la utilidad y el perjuicio de la historia para la vida, afirmó que esta (la cultura histórica) empobrece la vida y paraliza los instintos de iniciativa del hombre. También muestra tres tipos de historia: la monumental, la anticuaria y la crítica. La primera de gran importancia porque al ser posible en una época pasada será posible en una futura; la segunda la muestra como potencialmente peligrosa para las naciones jóvenes pues no estas valoran el pasado, impidiendo así el progreso. Ahí es cuando entra la última pues la crítica tiene la fuerza de anular un pasado específico; si se niega lo tradicional (el pasado) y si este es juzgado, existe la posibilidad de crear un nuevo orden de las cosas.

Esa época estuvo marcada por una calma que precede a la tormenta. Sus años productivos fueron eclipsados por años de enfermedad en los que se agudizó su crítica y se volvió aun más brillante, en medio de su delirio.

Entre 1876 y 1881 su amistad con Wagner se deterioró y creó sus obras Humano, demasiado humano y La gaya ciencia, en las que es cada vez más incisivo y realista. Es en esta etapa de enfermedad cuando criticó con más vehemencia las doctrinas religiosas y en especial al cristianismo. Afirma hasta los valores humanos más insignificantes y reconoce la necesidad del conocimiento como meta en la vida. Su enfermedad empeora poco después de publicar su obra Aurora. Reflexiones sobre los prejuicios morales. Dejó de hablar con Wagner, pues vio como un engaño la composición de Parsifal; lo ve como un regreso al cristianismo.

Con una pensión otorgada por la cátedra en Basilea, partió hacia Venecia a la edad de 35 años. Luego volvió a Naumburg y al poco tiempo se marchó hacia Génova. Nietzsche muere el 25 de agosto de 1900 en Weimar a causa de locura, enfermedad que tenia desde 1889.