José Hilario López - Biografía


José Hilario López Valdés nace el 18 de febrero de 1798 en Popayán, Colombia. De familia modesta. Su abuela quería que López siguiera la carrera eclesiástica, por lo que fue obligado a entrar al Seminario de Popayán, pero su falta de interés por estos temas no lo llevó a destacar en sus estudios. En 1811 presenciaría la batalla del Bajo Palacé, en la que salió vencedor Antonio Baraya y al año siguiente empezaría su práctica militar con José María Cabal. Cuando en 1813 muere su padre, su madre enloquece por el dolor que esto le causó, quedando bajo el cuidado (él y su hermano Laureano) de un maestro que gasto la fortuna de la familia. Este hecho hizo que ambos se emplearan como herreros. En octubre de 1813, se alistó como cadete en las tropas Patriotas. Estuvo bajo el mando de los generales Antonio Nariño y el mismo José María Cabal. Participó en la batalla del Alto Palacé, Calibio, Chacapampa, Tasines y Ejido de Pasto, logrando ascender a Subteniente. Durante la batalla de la Cuchilla del Tambo, el 30 de junio de 1816, fue tomado como prisionero y sentenciado a muerte. Esta sentencia no se haría efectiva ya que era muy joven en ese entonces, por lo que fue condenado a permanecer un tiempo en prisión y obligado a realizar trabajos para el ejército Realista (español) durante 3 años. Seria cómplice en las conspiraciones de Policarpa Salavarrieta y de Alejo Savaraín, pero salvándose de ser fusilado como ellos, tubo que presenciar las ejecuciones. Cuando fue liberado el 28 de junio de 1819, y al saber del triunfo Patriota en la Batalla de Boyacá, regresó a Santafé y decidió unirse a las tropas libertadoras. Habiendo ascendido a Teniente en 1820, participó en la ofensiva contra los españoles en Venezuela bajo el mando del General José Antonio Páez. Ese mismo año ascendió a Mayor y fue nombrado jefe civil de la provincia de Valencia. En 1822 fue nombrado Sargento mayor del Batallón del Cauca por Francisco de Paula Santander y el 6 de abril de 1823 ascendió a Teniente Coronel. Ese mismo año, el 23 junio se casaría con Rosalía Fajardo en Popayán.

Al año siguiente, ascendió a Coronel e hizo parte de las batallas de pasto y Juanambú contra el Realista Agustín Agualongo. En 1826 estuvo a cargo del estado mayor del Cauca y en 1827, se opuso a la dictadura de Simón Bolívar con ayuda de José María Obando, quien en ese entonces era gobernador de la provincia de Pasto y que tenía amplia influencia allí y en Cauca. Ambos se enfrentaron y vencieron a Tomas Cipriano de Mosquera, seguidor de Bolívar, el 12 de noviembre de 1828 en la batalla de La Ladera. Con motivo de la invasión proveniente del Perú el 23 de enero de 1829, López y Obando dejaron las armas y firmaron en Juanambú el tratado de paz con Mosquera en marzo de 1829. Fue nombrado gobernador de la provincia de Neiva y ascendido a general de brigada en 1830 por el vicepresidente Domingo Caycedo. Al poco tiempo fue enviado como comandante general de Popayán. Nuevamente se opone a un gobierno dictatorial, esta vez el del General Rafael Urdaneta, organizando la resistencia con José María Obando, quienes le vencieron y entraron a Bogotá entre el 15 de marzo y el 28 de abril de 1831 e instaron a Caycedo a declararse en ejercicio de poder. Por los logros en batalla, Caycedo nombró a López General en Jefe del Ejército y a Obando Secretario de Guerra. Al año siguiente muere su esposa Rosalía, causándole gran dolor y sin dejarle descendencia. Sin embargo, el 24 de octubre de 1833 se volvió a casar en Neiva con Dorotea Durán, quien perdió sus dos primeros hijos en partos prematuros. Urdaneta le acusó de participar en el asesinato del General Antonio José de Sucre, aunque comprobaron su inocencia. En 1832 fue nombrado jefe militar de Bogotá y dos años después gobernador de Cartagena.

Fue ministro de guerra mientras gobernó José Ignacio de Márquez, en 1837 tomaría el puesto de secretario de guerra hasta marzo de 1838. Ese mismo año viajó a la Ciudad del Vaticano para trabajar como ministro ante la santa sede y solo volvería hasta 1840 para retomar la secretaria de guerra, coincidiendo con la revolución de los supremos. Tomó un tiempo para encargarse de asuntos personales (específicamente durante los gobiernos de Pedro Alcántara Herrán y Tomas Cipriano de Mosquera). En 1848 recibiría una visita de un grupo de políticos liberales que le propusieron lanzarse como presidente de la república. El 7 de marzo de 1849 el congreso le otorgó la presidencia después del tercer escrutinio, en el que venció a Rufino José Cuervo. Durante su gobierno eliminó el monopolio que tenía el propio estado sobre el tabaco y lo convirtió en una importante actividad nacional. Continúo con una reforma impulsada por Mosquera sobre el colegio militar. Dio vía libre a la imprenta y al periodismo y además permitió la organización de lo que en ese entonces se denominó Sociedades Democráticas, que se convertirían con el tiempo en sindicatos. Los delitos políticos, que eran penalizados con la muerte, dejaron de serlo. También se le adjudican a su gobierno varias obras viales en la sabana de Bogotá. La reforma más importante fue una ley sancionada el 21 de marzo de 1851, en la que se daba libertad a los esclavos. Estas reformas hicieron que los sectores liberales apoyaran de formas a veces violentas la gestión de López y los conservadores, que solían tener el control de la agricultura y la minería, hicieron fuerte oposición por su parte. Fruto de esta oposición, ese mismo año se dio una revolución al sur del país, en pasto, que pronto se extendería al resto de provincias. La revuelta fue llevada a cabo por los generales Julio arboleda, Eusebio Borrero y Pastor Ospina. López los contuvo, sin embargo la patria quedó en malas condiciones después de esto. La expulsión de los jesuitas también contribuyo al ambiente de revolución.

Entre el 17 de abril y el 4 de diciembre de 1854, López comandó el ejército del sur en la guerra civil que dio inicio cuando el general José María Melo tomó el poder por la fuerza, derrocando a José maría Obando. Allí también participó Tomas Cipriano de Mosquera, quien se hizo cargo del ejército del norte, y Pedro Alcántara Herrán como comandante en jefe de ambos. Una vez finalizó el enfrentamiento y se volvió a la normalidad, a Obando se le acusó injustamente de haber participado en tal golpe de estado y fue destituido del cargo de presidente, tomándolo el conservador Manuel María Mallarino. López viajó a Europa con su familia. Al volver, y con Mariano Ospina Rodríguez como presidente, ayudó a Mosquera y Obando a tomar el poder en 1861, participando en las batallas de La Barrigona, Subachoque, Usaquén y en la posterior toma de Bogotá. Sin embargo, se opuso a las imposiciones de Mosquera en la convención de Rionegro. Fue gobernante del estado de Tolima, y candidato para la presidencia de la república una vez más en 1865.

Como comandante del ejército y durante el juicio a Tomas Cipriano de Mosquera por abuso de poder, López fue el encargado de su seguridad y también de enviarlo al exilio. José Hilario López muere en Neiva, el 27 de noviembre de 1869.

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