Eduardo Santos Montejo - Biografía


Eduardo Santos Montejo nace el 28 de agosto de 1888 en Bogotá, Colombia. Hijo de Francisco Santos y de Leopoldina Montejo, estudió en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, graduándose en filosofía y letras. La profesión de su padre, la jurisprudencia, permitió que la familia tuviese una considerable fortuna, así que sus hijos fueron educados en prestigiosos colegios del país y en diferentes universidades de Europa. Eduardo entró a la Universidad Nacional de Colombia donde estudio derecho y ciencias políticas, terminando en 1908. Al año siguiente fundó la publicación La Revista y viajaría a Francia para aprender francés. Allí aprendió también ingles, regresando al país en 1911 para ejercer como jefe del archivo diplomático en el ministerio de relaciones exteriores. Entre ese año y 1913, participó como columnista en el periódico El Tiempo. Apoyó los postulados del partido republicano, iniciado por Carlos Eugenio Restrepo, pero la vida del partido fue corta aunque muy productiva para el país, pues abogaba por la unión de los partidos tradicionales después de la guerra de los mil días. En 1913 asumió la dirección del periódico, del que se había convertido en propietario. Este periódico, que se encontraba al borde de la quiebra, se convertiría con el paso de los años en el más prestigioso de Colombia y los Santos en una de las familias más influyentes, con representantes en los medios de comunicación y en la política. Santos fue presidente de la Convocatoria Republicana en 1917 y apoyó la candidatura de Guillermo Valencia para presidente de la república, siendo derrotado por Marco Fidel Suárez. La renuncia de Suarez en 1921 y la desunión de los republicanos, hizo que Santos empezara a ser parte definitivamente de las filas liberales, disolviéndose el partido republicano. Fue elegido también en 1917 como diputado a la asamblea de Cundinamarca. Años después, para las elecciones de 1921 apoyó a Benjamín Herrera, pero este seria vencido por Pedro Nel Ospina. En 1929 Santos fue jefe de campaña del candidato Enrique Olaya Herrera, quien al ganar las elecciones, nombró ministro de relaciones exteriores a Santos en 1930. Al año siguiente fue gobernador de Santander, y representó a Colombia en la Sociedad de Naciones, predecesora de la Organización de Naciones Unidas. Fue un excelente diplomático en Europa durante el conflicto de Colombia con Perú por el trapecio amazónico en 1932 y 1933, y fue partícipe en la firma del protocolo de Rio de Janeiro, que puso fin al conflicto reafirmando la soberanía de Colombia sobre el trapecio. En 1933 fue representante a la cámara y en 1935 asistió al senado de la república. Siendo presidente del congreso en 1936 firmó la reforma a la constitución. En 1937 asistió a una nueva reunión de la Sociedad de Naciones y en 1938 fue elegido presidente de la república, al haber muerto el candidato Enrique Olaya Herrera y al no haber contrincante conservador.

El 1 de septiembre de 1939 Adolf Hitler invade Polonia comenzando así la segunda guerra mundial. El gobierno de Santos fue crítico del eje, aunque durante su mandato se mantuvo neutral. Sin embargo, fue un fuerte aliado de Estados Unidos y apoyó su entrada a la guerra desde el ataque a Pearl Harbor por parte de Japón. Por otra parte, las legaciones de Argentina, Chile, Ecuador, Estados Unidos, México y Venezuela fueron convertidas en embajadas y firmó con este último país un tratado de no agresión en 1941. En el plano nacional, frenó muchas de las reformas que se estaban gestando desde la primera administración de Alfonso López Pumarejo y que no se habrían continuado si este no es reelegido. Santos creó el ministerio del trabajo y los días de descanso, como domingos y feriados, empezaron por medio de ley a ser remunerados. Creó en 1939 el Instituto de Crédito Territorial para ayudar a los campesinos a desarrollar sus tierras y a construir sus casas. El país mantuvo un crecimiento industrial moderado a pesar de la crisis de la guerra. Santos fomentó la creación de granjas industriales, fundó la Escuela de Policía General Santander y la Radiodifusora Nacional de Colombia en Bogotá, además de varios cuarteles en Tunja, Manizales y Pamplona. Al finalizar su presidencia en 1942 y entregar el poder a Alfonso López Pumarejo (de quien lo había recibido en primera instancia), trabajó en su periódico. Fue nombrado miembro de la Academia Colombiana de Historia ese mismo año, de la cual fue su presidente en varias ocasiones. En 1946 abandonó el país con la llegada al poder del conservador Mariano Ospina Pérez. Las diferencias entre los partidos se acrecentaron hasta el asesinato del caudillo Jorge Eliecer Gaitán el 9 de abril de 1948, iniciando el periodo conocido como La Violencia, caracterizado por asesinatos de líderes y destrucción de la propiedad de ambos partidos.

La fuerte crítica de Santos desde El Tiempo a la dictadura del general Gustavo Rojas Pinilla en 1954 hizo que este ultimo clausurara el periódico, reabierto en 1957 con motivo de la dimisión de Rojas. Santos volvería a Bogotá en 1959, al poco tiempo viajaría a Nueva York donde muere su esposa Lorenza Villegas y finalmente vuelve a Bogotá en 1960. A su regreso se encargaría de las obras de su esposa, entre las que se encontraban numerosos hospitales, aparte de ejercer su profesión, el periodismo. Eduardo Santos muere el 27 de marzo de 1974 en Bogotá.

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