José Bernardo de Tagle - Biografía


 José Bernardo de Tagle

José Bernardo de Tagle y Portocarrero nació en Lima, Perú, el 21 de marzo de 1779, por título nobiliario fue el cuarto marqués de Torre Tagle. Sus padre fue José Manuel de Tagle e Isaga, caballero de la orden de Carlos III y su madre se llamaba Josefa de las Mercedes Portocarrero y Zamudio. Fue el libertador de la provincia de Trujillo y segundo presidente de Perú. Murió en el Callao, el 26 de setiembre de 1825.

Estudió en el real convictorio de San Carlos y otra parte en la universidad San Marcos. Cuando su padre murió, heredó el título de marqués y el cargo de comisario de guerra y marina del Callao. Posteriormente fue ascendido a sargento mayor y pasó al regimiento de voluntarios distinguidos de la concordia española del Perú. Fue alcalde de Lima entre 1811 y 1813.

En 1800 contrajo matrimonio, pese a la oposición familiar, con Juana Rosa García de la Plata y Orbaneja, hija del español Manuel García de la Plata y Miñandres, quien era oidor de la Real Audiencia de Lima. No tuvieron hijos y ella falleció en 1811. En 1819 contrajo matrimonio nuevamente con María Ana Micaela de Echevarría y Santiago de Ulloa, con ella tuvo cuatro hijos, un varón y tres mujeres: La mayor, Ana Josefa Cipriana, Josefa Manuela Felipa, María Manuela de la Asunción y José Manuel Apolinario

Fue enviado a España entre 1813 y 1817 por el virrey, al sospechar este de su simpatía con la causa patriota. Allá estuvo en calidad de diputado ante las cortes de Cadiz desde el 29 de marzo de 1813. En el viejo continente fue nombrado caballero de la orden de Santiago en 1815 e investido con la flor de Lis por el rey Luis XVIII de Francia el 7 de abril de 1816.

A su regreso debía asumir el cargo de intendente de la Paz, en Bolivia, sin embargo dicho cargo ya estaba ocupado por un amigo del virrey, por lo que fue enviado de forma temporal a Trujillo, al norte de Perú, el 25 de agosto de 1820, para ocupar el mismo cargo. Se entiende que mantuvo conversaciones en secreto con José de San Martín, pues el 29 de diciembre de ese mismo año, de forma sorpresiva declaró la independencia de la provincia, sin necesidad de enfrentamientos o conflictos armados.

En Lima, el 12 de diciembre de 1822 fue incorporado a la orden del Sol en calidad de fundador. Desde enero de ese mismo año a agosto, mientras San Martín se entrevistaba con Simón Bolívar en Guayaquil, se desempeñó como supremo delegado, momento que aprovechó para renovar la bandera de Perú en una primera forma el 15 de marzo y nuevamente el 31 de mayo al diseño con que se conoce actualmente, a excepción del escudo en el centro de la misma.

Aunque en febrero de 1823 José de la Riva Agüero y Sanchéz Boquete fue elegido presidente, dicho gobierno fracasó; por este motivo el 17 de julio, por órdenes de José Antonio de Sucre, terrateniente de Bolívar, Tagle fue nombrado encargado del poder supremo, mientras el libertador llegaba a Lima. El 6 de agosto reactivó el congreso y el 16 fue nombrado por este primer presidente constitucional.

Bolívar llegó a Lima junto con su ejército el primero de setiembre para concluir la campaña contra los realistas en Perú. Reconoció el puesto de Tagle, más asumió la supremacía del poder militar. Con dicho apoyo, el marqués promulgó la primera constitución política de Perú el 12 de noviembre; en dicho estatuto se suspendió el cumplimiento de las secciones que limitaran las facultades de  Bolívar, por lo que este documento no tuvo aplicación hasta la retirada del régimen bolivariano en 1827, fue reemplazada por una nueva en 1828.

Tagle fue nombrado encargado de las negociaciones con los realistas, acción que solicitó el libertador para ganar tiempo y formular una estrategia. El ministro de guerra Juan de Berindoaga fue nombrado negociador por el congreso. A su regreso a Lima en 1824, el marqués le confió secretamente que el vicepresidente Diego de Aliaga envió un mensaje a los realistas anunciando falsamente que Tagle estaba dispuesto a negociar un triunvirato entre el presidente, el vicepresidente y el virrey.

Asímismo, el 5 de febrero, pocos días después de la confesión de Tagle, ocurrió una sublevación por parte de las tropas rioplatenses que custodiaban el castillo del Real Felipe del Callao, permitiendo el avance de las tropas leales a España hacia Lima. Ante el peligro, Bolívar ordenó desalojar la ciudad el 10 de febrero, empoderado de manera dictatorial por el congreso. Es entonces cuando el marqués fue acusado de conspirar contra la causa libertadora y se ordenó su captura y juicio.

No se puede determinar con exactitud que papel jugó José Bernardo Tagle y sí realmente apoyo el avance del virrey sobre los territorios liberados, sin embargo ante la amenaza de un posible fusilamiento se entregó a las tropas realistas, quienes no lo apresaron sino que mantuvieron en buena condición dentro de su casa en Lima. Para marzo de ese mismo año Tagle se declaró súbdito del rey de España.

La ciudad fue nuevamente sitiada por el ejército de la Gran Colombia. Tagle intentó pedir asilo al gobierno de Chile, pero estos alertaron a Bolívar. El castillo donde se refugiaba el antiguo presidente de Perú fue asediado y el marqués murió de Escorbuto, al igual que su esposa y su único hijo varón. Fue enterrado junto a su esposa en el cementerio presbítero Matías Maestro en Lima; en su testamento legó todos sus bienes a sus hijas sobrevivientes.
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José de San Martín - Biografía



José Francisco de San Martín y Matorras nació en Yapeyú, antigua provincia jesuita actualmente ubicada en Argentina, el 25 de febrero de 1778. Fue el menor de cinco hermanos, su padre se llamó Juan de San Martín y Goméz y su madre Gregoria Matorras del Ser. Fue un militar argentino cuya influencia y participación permitieron la independencia de Argentina, Chile y Perú. Murió en Boulogne-sur-Mer, Francia, el 17 de agosto de 1850. Sus restos fueron repatriados el 28 de mayo de 1880 a la Catedral de Buenos Aires.

Al ser su padre era español, realizó sus estudios, al igual que sus hermanos, en ese país, donde aprendió castellano, latín, francés, alemán, baile, dibujo, poética, esgrima, retórica, matemática, historia y geografía. El 21 de julio de 1789, con once años de edad inició su carrera militar como cadete en el regimiento de Murcia.

En los años siguientes ganó amplia experiencia militar como consecuencia de su participación en las guerras napoleónicas y en las guerras de independencia española, llegando en 1808 al grado de teniente coronel gracias a la actuación de su batallón en el combate de Bailén.

Durante estos episodios conoció a Lord Macduff, noble escocés que lo introdujo a las logias secretas que conspiraban en Europa para la independencia de América del sur. Sin embargo es hasta el 25 de mayo de 1810, cuando ocurrió la Revolución de Mayo y se destituyó el virrey del virreinato del río de la Plata, que San Martín tuvo una oportunidad de auxiliar su tierra natal.

El 6 de setiembre de 1811 renunció a su cargo dentro del ejército español y se dirigió a Londres con una carta de recomendación para el propio Lord Macduff. Vivió en Westminster, cerca de la capital inglesa, allí conoció diversas personalidades americanas que también aspiraban por la independencia de España.


Para el 12 de enero de 1812, junto a otros militares regresó al río de la Plata, donde se colocó a las ordenes del primer triunvirato para consolidar la independencia. El 16 de marzo se aceptó su propuesta para fundar el regimiento de granaderos a caballo para proteger las orillas del río Paraná de incursiones de tropas realistas. Ese mismo año, fundó junto a Carlos María de Alvear la logia de los caballeros racionales que luego se llamó logia Lautaro. 

A causa de la “poca decisión por la independencia” del primer triunvirato, los fundadores de la logia Lautaro dirigieron la revolución del 8 de octubre de 1812 donde se creó un segundo triunvirato, el cual el 7 de diciembre le otorgó a San Martín el grado de coronel y comandante de los tres escuadrones existentes de granaderos a caballo.

En medio de la defensa del río Paraná ocurrió el combate de San Lorenzo, el 3 de febrero de 1813, donde San Martín casi muere, más logró con la victoria asegurar que las tropas realistas no volvieran a frecuentar dicho afluente. De esta manera el libertador ganó la confianza del triunvirato, el cual aún no estaba seguro de su lealtad.

Luego del éxito de San Lorenzo San Martín asumió la jefatura del ejército del norte, hasta ese momento a cargo de Manuel Belgrano, es entonces cuando comenzó a desarrollar su plan continental, con el cual propuso liberar Lima, centro de operaciones de los realistas en Sudamérica, mediante el cruce de los Andes para atacar la ciudad directamente por la costa.

Igualmente en 1814, es nombrado gobernador de la intendencia de Cuyo, en Mendoza, donde comenzó a planear y organizar de forma más concreta el plan continental. En contraposición, debido al desastre de Rancagua, en octubre de ese mismo año, decidió ir en auxilio de Chile para asegurar la independencia del territorio de las tropas leales a la corona española. 

Durante este giro estratégico conoció a Bernardo O´Higgins, con quien marcharía posteriormente. Así comenzó a armar y entrenar el ejército de los Andes, donde reunió a los refugiados chilenos, las milicias locales de Cuyo, gran cantidad de voluntarios de su provincia y varios oficiales del Ejército del Norte. También pidió y obtuvo que los batallones del Regimiento de Granaderos a Caballo, desperdigados entre varios destinos, le fueran enviados a Cuyo.


Aunque su colega y entonces director del Triunvirato Carlos María Alvear no le permitió organizar este cuerpo expedicionario, un nuevo director: Juan Martín de Pueyrredón, aprobó el proyecto para iniciar la campaña por Chile y Perú, la cual comenzó oficialmente el 20 de mayo de 1816. El ejército de los Andes contó con el financiamiento del propio Pueyrredón, además de contribuciones obligatorias por parte de comerciantes y hacendados, los cuales eran amenazados con la confiscación de sus bienes en caso de no apoyar la empresa.

Las tropas se reunieron en el sitio llamado el Plumerillo, donde se fundó un gigantesco campamento para adiestrar soldados, reunir animales de carga, fabricar municiones, armas y uniformes y planear los detalles del viaje. En este proceso destacó fray Luis Beltrán, jefe de los talleres, el cirujano inglés James Paroissien, como encargado de la sanidad del campamento y el coronel José Antonio Álvarez Condarco, encargado de dibujar los planos de los distintos cruces a utilizar en medio de los Andes.

El 12 de enero de 1817 salió del lugar indicado el gran ejército que contó inicialmente con 3 brigadieres, 28 jefes, 207 oficiales, 3778 soldados, 1200 milicianos montados para conducción de víveres y artillería, 120 barreteros de minas para facilitar el tránsito por los pasos, 25 baqueanos para guiar las tropas por los caminos, 47 miembros para el hospital de campaña, 16 piezas de artillería, entre las que se contaron 10 cañones de 6 pulgadas, 2 obuses de 4 y ½ pulgadas y 4 piezas de montaña de 4 pulgadas, 15 empleados civiles, 1600 caballos extras y 9281 mulas.

Debido a la complejidad de movilización de un grupo tan cuantioso se dividió el avance en seis frentes, dos al norte, dos al centro (aquí iban el grueso de las tropas) y dos al sur, dispersando la atención del enemigo. Un mes después de comenzar el avance del ejército se libró la batalla de Chacabuco donde los independentistas procuraron una aplastante victoria sobre los realistas.

Posteriormente, el 19 de marzo de 1818, el ejército de San Martín sufrió una derrota en la llamada sorpresa de cancha Rayada, mientras realizaban maniobras nocturnas en la ciudad de Talca, los españoles lograron atacar, quedando dueños de la plaza del pueblo, más el ejército independentista logró retirarse sin muchas bajas, teniendo la oportunidad de reorganizarse más tarde.

Luego de esto, el el ejército unido libertador de Chile emprendió el camino hacia la capital: Santiago, donde se encontraron con el ejército real de Chile a 10 km de la ciudad en la llamada batalla de Maipú, el 5 de abril de ese año, consiguiendo la victoria el ejército libertador. Fue entonces cuando O’Higgins, herido del combate anterior, salió al encuentro de San Martín, dándole un abrazo y llamándolo salvador de Chile. 

Saludo entre O’Higgins y San Martín.

Pese a los inconvenientes causados por los conflictos entre unitarios y federales; el 20 de agosto de 1820 partió nuevamente una expedición desde Valparaíso y el 8 de setiembre desembarcó en Paracas, cerca de Pisco, luego San Martín decidió volver a embarcar con parte de las tropas para acercarse a la población de Huacho, sitiando definitivamente Lima.

Después de múltiples negociaciones infructuosas alrededor de la capital, el virrey abandonó la ciudad el 5 de julio, dejando la puerta abierta a San Martín, quien organizó un cabildo abierto el 15 de julio, donde fue nombrado protector del Perú.

El ciclo de campañas finalizó luego de la entrevista de Guayaquil, ocurrida entre el 26 y el 27 de julio de 1822 donde San Martín discutió con Simón Bolivar la independencia de Perú y del resto de América. Cedió al libertador de la gran Bolivia el mando de su ejército y poco tiempo después regresó a su patria.  

Al haberse negado a participar del conflicto entre unitarios y federales en la futura Argentina, prefirió exiliarse a Francia, hacia donde partió el 10 de febrero de 1824 en compañía de su hija, debido a que su esposa María de los Remedios de Escalada falleció el 3 de agosto de 1823. En el viejo continente se dedicó por entero a la formación de su hija, redactando en 1825 una serie de máximas para la educación de esta.

José de San Martín con 70 años de edad.

En 1829 intentó volver a Argentina, más los conflictos internos lo desalentaron al serle imposible desenvainar su espada contra otro paisano. Volvió a Francia en 1831, donde se  empleó como tutor de los hijos de su amigo Alejandro Aguado. Para 1848 se trasladó a Boulogne-sur-mer donde falleció a la edad de 72 años, en compañía de su hija y de su yerno.

En su testamento destacó como su primer título el de generalísimo del Perú. Además en el mausoleo se lee: “Triunfó en San Lorenzo, afirmó la Independencia Argentina, pasó los Andes, llevó su bandera emancipadora a Chile, al Perú y al Ecuador”.
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Marie Curie - Biografía

  Escrito por María Concepción Pomar


Maria Sklodowska nació el 7 de noviembre de 1867 en Varsovia, Polonia. La menor de cinco hijos tras la llegada de Zosia, Józef, Bronya y Hela, sus padres la llamaban cariñosamente «Manya».

En un tiempo en que Polonia llevaba más de cien años sin conocer la autonomía y que se debatía entre los dominios de Austria, Prusia y la Rusia zarista, los padres de Maria, Vladislav y Bronislawa Sklodowski, eran una pareja de profesores que valoraban la educación, la ciencia y la difusión del conocimiento por encima de todo. Eso suponía un peligro para ellos, pues el régimen del zar ruso, que gobernaba Varsovia en aquellos momentos, hacía muchos esfuerzos por acallar las voces que reivindicaban el lenguaje y la cultura polacos. Los patriotas, entre los que se contaba la familia Sklodowski, estaban dispuestos a luchar por recuperar el poder de su nación, y los padres de Manya, siendo Bronislawa la directora de un colegio y una virtuosa del piano y Vladislav un reputado profesor de matemáticas y física que sabía hablar y escribir con fluidez en cinco idiomas, como educadores hacían todo lo posible por sortear las férreas restricciones educativas impuestas en las escuelas por el régimen ruso.

Cuando Manya nació, a Vladislav se le ofreció una buena posición en una escuela solo para chicos, y tras renunciar Bronislawa a su puesto de directora toda la familia se mudó al edificio, en unas dependencias dispuestas para ellos. La primera infancia de Manya, pasada en ese lugar, fue posiblemente la época más feliz de toda su vida: sus padres les enseñaban el cómo y el porqué de la rotación de la tierra, los clásicos de la literatura, les mostraban el manejo de los pocos instrumentos que Vladislav conseguía esconder en su casa del régimen ruso… educándoles a los cinco en completa igualdad obviando toda diferencia de género, y como ella misma cita en sus notas autobiográficas, «todos tuvimos mucha facilidad para el trabajo intelectual». Al crecer, Hela ejerció también como educadora, y Józef y Bronya se convirtieron en físicos. A pesar de eso, desde muy pequeños los hermanos Sklodowski sabían bien que el mundo en el que vivían era un lugar inseguro para ellos. En palabras de la misma Curie: «Constantemente bajo sospecha y espiados, los niños sabían que una sola conversación en polaco, o una palabra imprudente, podía perjudicar seriamente no solo a ellos sino también a sus familias». La pequeña Manya, y al igual que ella muchos de los niños polacos de su época, no gozaron del privilegio tan propio de la época infantil de ser espontáneos.


Una de las mayores tragedias en la vida de Marie Sklodowski-Curie fue la muerte de su madre Bronislawa en 1877, a la edad de cuarenta y dos años, después de largo tiempo de luchar contra una tuberculosis. Un inspector ruso había descubierto finalmente a Vladislav y se había encargado de que le despidieran por causa de sus ideas pro-polacas, y tras ese incidente fue bajando de posición, con el consecuente golpe a la economía familiar. Tan solo dos años atrás la hija mayor, Zosia, había muerto de fiebre tifoidea contagiada por uno de los estudiantes a los que hospedaban en su casa a cambio de un poco de dinero. La pequeña Manya tenía solamente ocho años cuando perdió a su hermana, y diez al perder a su madre. Estas muertes rompieron el corazón del resto de los Sklodowski, especialmente de Vladislav, al que le carcomía la culpa por no haber podido evitar que cayeran en la miseria. No obstante, se unieron más como familia, apoyándose y buscando consuelo los unos en los otros.


La joven Maria destacó por sus excelentes notas hasta el punto de obtener una medalla de oro en su graduación en 1883, siendo mujer y polaca, un acontecimiento empañado por el hecho de tener que darle la mano al Gran Maestro de Educación de la Polonia Rusa, causante en última instancia del sufrimiento de su familia. A la edad de quince años, después de la graduación, sufrió un colapso nervioso y un episodio depresivo que llevó a Vladislav a enviarla al campo con unos primos durante un año. Ya recuperada, volvió decidida a entrar en la universidad a pesar de que recibir una educación superior era algo prohibido a las mujeres.

Junto con su hermana Bronya, llenas como tantos otros jóvenes polacos de ideales nacionalistas, atendían lo que se llamaba «la Universidad Flotante»: grupos de estudio ilegales que se reunían por las noches en lugares siempre cambiantes para esquivar la vigilancia rusa. A pesar de no tener la equivalencia académica de las universidades regladas europeas en las que sí se admitía a las mujeres, Maria encontró en estos grupos almas afines e implicadas como ella en recibir una formación y luchar por sus derechos.


Aun así, la Universidad Flotante no era suficiente para aplacar los deseos de Maria y Bronya de cursar esos estudios reglados en el extranjero que tanto anhelaban. Por tanto, las hermanas hicieron un pacto admirable que se selló con una amistad que duró toda su vida: mientras una trabajaba para pagar los estudios de su hermana, la otra después haría lo mismo por la primera. Empezó Maria trabajando de institutriz para diversas familias ricas y sufragando así los estudios de medicina de su hermana mayor en París, tiempo durante el cual se dedicó al autoaprendizaje ―descubriendo, por aquella época, que la ciencia y la química eran su punto fuerte― y se enamoró por primera vez del joven Kazmierz Zorawski, cuya familia la rechazaría a causa de su humilde condición económica. Volviendo de nuevo a vivir con su padre en 1890, Vladislav había logrado remontar poco a poco su posición y ahora era el director de un correccional, con lo que al año siguiente entre él y Bronya, quien se había casado con otro patriota polaco que conoció en la escuela de medicina, habían logrado ya ahorrar lo suficiente para enviar a Maria también a París a estudiar en La Sorbona.

Después de un tiempo esforzándose mucho en compensar la falta de una educación de peso en ciencias, matemáticas, física y química antes de entrar en La Sorbona, y sobreviviendo apenas a base de té y pan con mantequilla, pero emocionada por estar viviendo al fin su sueño, en la primavera de 1894 Maria, ahora llamada Marie, mencionó su necesidad de encontrar un laboratorio donde poder estudiar a un amigo suyo también físico. Este la remitió a un colega quien era el encargado de la Escuela Municipal de Física y Química Industriales de París: Pierre Curie. Diez años mayor que la que sería su futura esposa, Pierre aún lloraba la muerte, quince años atrás, de una anterior pareja, y no había logrado encontrar a otra mujer que sintiera la misma pasión por la física y la química que él. Su relación creció pronto de la mutua admiración al placer de compartir el mismo entusiasmo por sus estudios y finalmente a un matrimonio que aún hoy en día representa una unión emblemática y única en la historia de dos de las figuras más decisivas del campo de la ciencia.

Pierre y Marie se casaron en julio de 1895, en una ceremonia sencilla al margen de lo religioso (Marie había perdido la fe con la temprana muerte de su madre) y llevando ella puesto un traje azul oscuro que durante años usaría como bata de laboratorio. Ayudándose el uno al otro en sus estudios, ambos se doctoraron y avanzaron trabajando sin parar tanto por separado como en conjunto, él especializándose en el estudio del magnetismo de los metales y los cristales y ella sacándose un certificado que le permitía enseñar ciencia a mujeres jóvenes. Tuvieron a su primera hija, Irène Joliot-Curie, en septiembre de 1897. Ella, quien ganaría también el Premio Nobel de Química en 1935 junto a su marido Frédéric Joliot, y su segunda hija Eva, nacida en 1904, serían puestas al cuidado del abuelo Curie para que Marie pudiera seguir avanzando libremente en sus estudios.

Marie Curie y su hija

Marie Curie fue la primera mujer a la que se le concedió un Premio Nobel, junto a Pierre y a Antoine Henri Becquerel, en 1903 (un año antes del nacimiento de su segunda hija) por el descubrimiento de la estabilidad de los rayos emitidos por el uranio ―en un fenómeno que Marie acuñaría como radioactividad― y de un nuevo elemento, el polonio ―bautizado así en homenaje a Polonia―. En 1902, los Curie anunciaban haber logrado sintetizar un decigramo de radio. Este nuevo elemento, aún desconocido para el hombre, despertó una enorme expectación en todo el mundo. Sin saber todavía que su proximidad resultaba mortal, Marie llevaba frecuentemente viales llenos de radio en los bolsillos de su bata de científica y ese hábito fue, en efecto, el factor desencadenante de su muerte en 1934 por anemia aplástica, a los sesenta y seis años.

En 1911, Marie Curie recibiría su segundo Premio Nobel, siendo ya viuda de Pierre Curie, quien perdió la vida en un desafortunado accidente en 1906. Ella lo recibió en su nombre y en el de su difunto marido. En esa época previa a la Primera Guerra Mundial, se codeó con figuras del mundo de la ciencia del tamaño de Albert Einstein y Max Planck e intentó darle un uso positivo a su descubrimiento como ayuda a los perjudicados por la guerra. Su trabajo ha supuesto para el ser humano la adquisición de la mayor fuente de energía conocida por el hombre y el poder de manejarla, tanto para bien como desafortunadamente para mal.

Pocas personas de la historia han marcado tanto la evolución de la humanidad como Marie Curie. Ella es, aún hoy en día, la científica mujer más famosa de la historia. Marie Curie ha puesto en nuestras manos humanas el deber de la responsabilidad acerca del uso que le damos a la sustancia más poderosa que existe… la energía atómica. Según relata Shelley Emling en su libro titulado Marie Curie and Her Daughters: The Private Life of Science’s First Family («Marie Curie y sus hijas: La vida privada de la Primera Familia de la Ciencia»), Marie Sklodowski-Curie, en un banquete formal con el Rey Gustav, describió el radio, el fruto de su trabajo de vida, como «una criatura a la que vi nacer, y a la que he contribuido a criar con todo mi ser. El niño ha crecido. Se ha hecho hermoso».
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Nicolás Copérnico - Biografía



Nicolás Copérnico, también conocido como Nicolaus Copernicus (latinización que adoptó en vida de su nombre original Mikolaj Kopernik, o Nicolaus Koppernigk), nació el 19 de febrero de 1473 en Toruń, Polonia. Su padre, del mismo nombre que él y procedente de Cracovia (Kraków), viajó hasta allí para establecer un negocio de comercio de cobre, llegando a convertirse en una importante figura cívica entre los miembros de su comunidad y a ejercer de magistrado. Nicolaus Koppernigk padre conoció en Toruń a su futura esposa, de nombre Barbara Watzenrode, proveniente de una familia acomodada del lugar. Se casaron alrededor de 1463, y su vida transcurría entre su casa situada entre los números 15 y 17 –edificios que hoy día albergan el Muzeum Dom Mikołaja Kopernika: la Casa Museo de Nicolás Copérnico–, de la calle St. Anne en Toruń, actualmente rebautizada como Kopernika Street, y su residencia de verano en las afueras, en Kaszczorek, herencia procedente de la familia Watzenrode junto con una extensa y rica área de viñedos.

Nicolás fue el cuarto y último de los hijos de la pareja tras Andreas, quien se ordenaría clérigo agustiniano en Frombork; Barbara, quien tomaría los hábitos y llegaría a abadesa dentro de la Orden del Císter en Culm, y Katharina, quien se casó con Barthel Gertner, un mercader y concejal del Ayuntamiento.

No se sabe mucho de la infancia de Copérnico. Su padre murió en 1483, cuando él tenía tan solo diez años, y se le puso a él y a sus hermanos bajo el cuidado de un tío suyo por parte de madre, llamado Lucas Watzelrode, que llegaría a ser Obispo de Warmia en 1489. Fue educado en Toruń en la escuela de la misma parroquia donde fue bautizado, la Iglesia de San Juan el Bautista y San Juan Evangelista (hoy día Catedral Basílica), permaneciendo allí hasta los diecinueve años, cuando entró junto con su hermano mayor Andreas en la Universidad Jagielloniana de Cracovia en 1491, preparándose ambos, bajo la dirección de su tío, para una importante carrera eclesiástica.

En la Universidad, la mayor autoridad en matemáticas y astronomía del momento era Albertus Blar de Brudzewo, que enseñaba las obras de Purbach y Regiomontanus. En esa época Nicolás Copérnico estudió estas materias con mucha diligencia y obteniendo muy buenos resultados al tiempo que también se familiarizaba con el uso y manejo de instrumentos de cálculo astronómico. También aprendió teoría de la perspectiva y la forma de aplicarla en los cuadros. En 1496, él y Andreas se trasladaron a Italia para seguir con sus estudios, esta vez más relacionados con la ley y la medicina pero también incluyendo griego y ley canónica, en las Universidades de Bolonia y Padua y en Ferrara, donde el joven Nicolás se doctoró y entró en contacto con el famoso astrónomo Domenico Maria Novara da Ferrara. Ambos intercambiaron observaciones matemáticas y astronómicas hasta el momento de su peregrinación a Roma en el Año del Jubileo 1500, durante el transcurso del cual Copérnico tuvo la ocasión de observar un eclipse lunar, concretamente el 6 de noviembre, y ofreció lecturas privadas en las que el científico y astrónomo ya empezaba a aportar evidencias que cuestionaban la veracidad de la teoría geocéntrica, que afirmaba que el Sol gira alrededor de la Tierra y no al revés.

Nicolás Copérnico volvió a Warmia a los treinta años, en 1503, para instalarse permanentemente allí. Tras su ordenación como canónigo en el transcurso de su época de estudiante, durante toda su vida mantuvo un contacto afectuoso con su tío, para el que efectuaba diversos deberes eclesiales que incluían labores de médico para importantes pacientes y secretario de finanzas para la administración de los bienes relativos a la hacienda eclesial. El Obispo murió pacíficamente en 1512, su cuerpo recibiendo sepultura en la Catedral de Toruń, con un epitafio compuesto en su tumba por el mismo Copérnico. A estas alturas, el astrónomo ya se había convertido en un hombre asentado en una posición sencilla y contemplativa mas de renombre en el seno de la Iglesia que además le permitía dedicar mucho tiempo a sus estudios, y a diferencia de posteriores científicos como Galileo Galilei que sufrieron persecución por la Iglesia, sus descubrimientos llegaron a interesar al Papa Clemente VII y a varios Cardenales, acerca de los cuales el Cardenal Nikolaus von Schönberg, Arzobispo de Capua, escribió a Copérnico desde Roma en el 1 de noviembre de 1536, diciéndole que «habiendo oído acerca de su renombrada capacidad, empecé a tenerle en muy alta consideración, puesto que se decía que no solamente había alcanzado la maestría en los conocimientos de los antiguos astrónomos sino que además había formulado una nueva cosmogonía». El Cardenal Von Shönberg también instaba a Copérnico a enviarle una copia de sus escritos junto con sus tablas y teorías matemáticas.

Mas tanto Copérnico como sus contemporáneos se vieron envueltos en otra clase de persecución: los difíciles años de la guerra polaco-teutónica. En el transcurso de eventos como el Asedio a Olsztyn en 1521, Copérnico también ejerció de líder político, dedicándose a la administración de los distritos de Olsztyn y Mehlsack desde el asediado Castillo de Olsztyn. Fue enviado también como miembro de una delegación de paz en Braunsberg. Siendo asignado el puesto de Comisario, y asistido por su gran amigo el también canónigo Tiedemann Giese, se encargó de administrar la reconstrucción de Frombork tras la guerra. Más dedicado a sus otros y acuciantes deberes, y con temor a ofender o a ser objeto de escarnio por parte de otros sectores más conservadores de la Iglesia, Copérnico es reticente a una más abierta difusión en vida de su mayor obra, De Revolutionibus Orbium Coelestium (Sobre el movimiento de las esferas celestes), como le confiesa a una carta al Papa Pablo III. Ante esta delicada cuestión, el teólogo y editor literario Andreas Osiander le añade un Prefacio antes de publicarla, en Nuremberg y por el famoso librero e impresor Johannes Petreius, el mismo año en que Copérnico muere por un derrame, 1543. En este Prefacio Osiander expone que las teorías descritas no deben tomarse tanto como un nuevo modelo de Universo sino como una herramienta meramente matemática de cálculo sobre los movimientos de los planetas.


Tanto en su De Revolutionibus como en uno de los primeros tratados conocidos por Copérnico, un manuscrito sin título de unas cuarenta páginas al que popularmente se refiere como Commentariolus (Pequeño comentario), se recogen siete principios que sientan las bases de su teoría. Estos principios son:

  • No existe un centro del Universo
  • El centro de la Tierra no es el centro del Universo
  • El centro del Universo está cerca del Sol
  • La distancia de la Tierra al Sol es imperceptible comparada con la distancia a las estrellas
  • La rotación de la Tierra es la que explicaría la aparente rotación de las estrellas
  • El ciclo anual aparente de movimientos del Sol estaría explicado por la moción de la Tierra
  • El aparente movimiento retrógrado de los planetas está causado por la moción de la Tierra, desde la que uno observa.
En relación a esta recién descubierta propiedad de la Tierra, Copérnico afirmaba que respondía a un abanico plural de movimientos:


  • El movimiento anual hacia el oeste, girando alrededor del Sol como el resto de los planetas
  • El movimiento de rotación diaria hacia el este, explicando el movimiento aparente del Sol hacia el oeste y la alternancia del día y la noche
  • El movimiento cónico y anual del eje de rotación, o declinación, que afirma que la Tierra gira sobre su eje como una lenta peonza, manteniendo el eje de la rotación de la Tierra siempre en la misma dirección.
Se piensa que Copérnico escribió el Commentariolus en 1514 y empezó a escribir inmediatamente después el De Revolutionibus.

La aportación más importante y conocida de Nicolás Copérnico a la ciencia moderna son estas obras que abrieron el paso de una forma de pensar geocéntrica a una heliocéntrica. Estas describen que es la Tierra la que gira alrededor del Sol en el marco de un Universo probablemente infinito, teoría validada y confirmada posteriormente por Galileo Galilei, Johannes Kepler e Isaac Newton entre muchos otros pensadores y científicos, y en última instancia por los propios viajes del hombre al espacio. Aunque la teoría del heliocentrismo ya aparece en textos muy anteriores a Copérnico como en los de Seleuco de Seleucia en el siglo II a. C; Aristarco de Samos en el s. III a. C; Heráclides Póntico en el s. IV a. C. e incluso mucho antes en los antiguos textos sánscritos de la India, este cambio de pensamiento en el mundo occidental desde el geocentrismo propuesto por Ptolomeo fue movilizado principalmente por Nicolás Copérnico, y su obra es tan importante en relación a este cambio de paradigma que en la historia de la ciencia se conoce con el nombre de «revolución copernicana».

La tumba de Nicolás Copérnico, quien murio el 24 de mayo de 1543 en Frombork, Polonia, se encuentra en la Catedral Basílica de la Asunción de la Virgen y de San Andrés Apóstol, en esta misma ciudad El Papa Benedicto XVI se disculpó públicamente en 2009, Año Internacional de la Astronomía, por toda persecución que Galileo Galilei y otros defensores del heliocentrismo pudieran sufrir en épocas pasadas por parte de la Iglesia.
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Isaac Newton - Biografía



Isaac Newton nació el 4 de enero de 1643 en Woolsthorpe Manor, la casa señorial familiar situada en la aldea de Woolsthorpe-by-Colsterworth, en el condado de Lincolnshire, Inglaterra. La infancia de Newton fue muy desventurada y le marcó el carácter de por vida. Fue el único hijo de su padre, de nombre Isaac Newton al igual que él, un próspero agricultor y propietario de carácter fuerte que no sabía leer ni escribir, con Hannah Newton, de soltera Ayscough y proveniente de una familia gentil más cultivada que la paterna. La pareja se casó en abril de 1642; un matrimonio de anglicanos-puritanos estrictos que beneficiaba económica y socialmente a ambas partes.

Sin embargo, tres meses antes de nacer Isaac hijo, el padre fallecía. El pequeño Isaac nació prematuro y débil, con pocas esperanzas de supervivencia. Se suele decir que su madre comentó de él, tras dar a luz, que podría haber cabido fácilmente en una jarra de litro de cerveza.  La fecha de su nacimiento, en 1643, es significativa al ser un año posterior a la muerte de Galileo Galilei. Según el calendario juliano, todavía vigente en Inglaterra por aquellas fechas, Isaac Newton nació el 25 de diciembre, día de Navidad.

Tras sobrevivir de forma prácticamente milagrosa y contra todo pronóstico a una infancia marcada por la debilidad y las dolencias, cuando Isaac cumple los tres años de edad su madre contrae de nuevo matrimonio con el Reverendo Barnabas Smith, el acaudalado Rector de la aldea cercana North Witham y cuarenta y un años mayor que ella, para irse seguidamente con él a vivir allí, dejando al pequeño Isaac en Woolsthorpe bajo los cuidados de su abuela materna, Margery Ayscough, con la que el niño permaneció solo por más de siete años. Con el tiempo, entre las confesiones privadas de sus pecados, Isaac mencionaría el odio mortal que le inspiraba su padrastro e incluso su propia madre por casarse con él, llegando hasta el punto de amenazarles con quemarles en el interior de su propia casa. En 1653, tras la muerte de Barnabas y convertida en una rica heredera, Hannah vuelve a Woolsthorpe Manor trayendo con ella a los tres hijos de su segundo matrimonio: Mary, nacida en el 1647; Benjamin, nacido en el 1651, y Hannah, en el 1652.


Sin embargo, el regreso de su madre no supuso una alegría para el joven Isaac, que acababa de alcanzar los diez años habiéndose visto privado de padre y madre. Desde el primer instante sintió una profunda animadversión hacia sus hermanastros, particularmente hacia Benjamin, por haber gozado de la atención y el cuidado de la madre que a él le había negado. En 1655, a la edad de 12 años, Isaac ingresó en la escuela de gramática King’s School en Grantham, dedicada a las letras y al estudio de la Biblia. Aunque de carácter callado y sombrío, el joven disfrutaba más de estar en el colegio que con los suyos en Woolsthorpe Manor, entre los que consideraba que no tenía su propio sitio. Estudiaba matemáticas por su cuenta, ya que no constituían una materia común de colegio por aquel entonces. De un libro que encontró llamado Mysteries of Nature and Art («Misterios de la naturaleza y el arte») aprendió ideas para confeccionar cometas, relojes de sol y pequeños molinos. Entusiasmado por estos nuevos descubrimientos, el joven se regocijaba en estos experimentos sencillos y resultó tener una habilidad excepcional en la confección de toda clase de artefactos, además de una mente inquisitiva con la que estaba siempre inventando.

Mas solía quedarse estas nuevas pasiones para sí mismo. Su familia había dispuesto que se hospedara en casa del boticario William Clark, en la que de nuevo se vio con disgusto en la necesidad de tener que cohabitar con otros tres niños, los hijos del primer matrimonio de la Sra. Clark: Edward, Arthur y Catherine Storer. Esta última describiría a Isaac Newton, tras su muerte y al mismo biógrafo que compuso sus memorias, como un chico pensativo y taciturno que nunca jugaba con los otros niños, al que los demás no solían tratar demasiado bien y que sin embargo sabía ser amable con ella y le confeccionaba con destreza pequeños muebles para sus muñecas. Se especula con la posibilidad de que Isaac Newton, quien no contrajo matrimonio jamás y a quien no se le conoce relación alguna documentada, pudiera haberse sentido atraído por primera vez por la joven Catherine.

Es por causa de esta traumática infancia que Isaac Newton, al crecer, desarrolló un carácter ansioso y marcado por una impulsividad hostil hacia sus conocidos y colegas científicos que quisieran poner en duda alguna de sus obras o teorías. Siendo el mayor, en 1659 su madre decidió sacarlo del colegio para obligarle a seguir los pasos de su padre y cuidar del legado económico de la hacienda, haciéndole granjero por la fuerza. Resentido y de mal talante, Isaac obedeció las órdenes de su madre y volvió a Woolsthorpe Manor, donde demostró tener tan pocas aptitudes como interés para el negocio paterno. Afortunadamente para él y para el futuro de la ciencia, el Director de King’s School se puso en contacto con Hannah y la convenció para que permitiera al joven Isaac finalizar su educación, pues había reconocido un talento en él. Isaac retomó sus estudios al año siguiente y a los 18 años finalizó su etapa de escolarización.

En 1661, y gracias a la influencia de su tío, un graduado del Trinity College en la Universidad de Cambridge, Isaac se matriculó él también en Trinity College. Al parecer por deseo expreso de su madre, y a pesar de la gran riqueza familiar y de no necesitarlo realmente, entró como «subsizar»: un régimen de becario ofertado por la Universidad para hacer posible que los alumnos de padres muy pobres pudieran estudiar, y bajo el cual estos compensaban con trabajo en las cocinas, como camareros o en la limpieza del área residencial los gastos de alojamiento, comida y estudios.


A raíz de su ingreso en Trinity College, los estudios de Isaac Newton le llevarían a ser una figura determinante dentro de la llamada Revolución Copernicana. Esta define el paso de la creencia del geocentrismo, que afirma que el hombre y la Tierra son el centro del Universo a la actual forma de pensar del hombre moderno, contrastada por la ciencia y por los mismos viajes al espacio: el heliocentrismo, o la capacidad de entender, aunque no lo podamos experimentar de primera mano, que vivimos en un planeta que gira alrededor de una estrella, el Sol, como parte de una galaxia dentro de un Universo posiblemente infinito. Muchos hombres de ciencia contribuyeron a esta revolución empezada por Nicolás Copérnico con su De revolutionibus orbium coelestium («Sobre las revoluciones de las esferas celestes»), publicado póstumamente en 1543: Galileo Galilei con la aportación del nuevo telescopio; Johannes Kepler y su formulación de las leyes sobre el movimiento de los planetas orbitando alrededor del sol, y, finalmente, Isaac Newton, quien marcó definitivamente el cambio a la nueva ciencia unificando las teorías de sus predecesores con la formulación de sus Leyes en el campo de la física y la mecánica.

La estancia en Trinity College le permitió a Isaac Newton estar en contacto con los últimos descubrimientos en matemáticas, física y astronomía. En los círculos académicos, las teorías del recientemente fallecido Galileo Galilei habían ocasionado un gran revuelo y el heliocentrismo era el tema en boga entre los nuevos hombres de ciencia y pensadores. También René Descartes estaba en proceso de formulación y difusión de su nuevo concepto de la naturaleza, expresada en su Discurso del método (del 1637 en francés original) como una maquinaria unificada y global, compleja y perfecta según la cual toda la materia responde a una serie de propiedades fundamentales que la hacen interactuar consigo misma en base a unas pocas leyes universales.

Ciencia, observación empírica, creencia y pensamiento se mezclaban en las mentes de estos nuevos filósofos, investigadores y estudiosos que buscaban responder, con el máximo de objetividad posible, a las preguntas fundamentales de cómo y por qué el mundo en el que vivimos es así y si existe o no un Dios tras el proceso de su evolución y funcionamiento. El joven Isaac tuvo la mejor oportunidad de vivir de pleno esta revolución científica del siglo XVII. En el Trinity College se enseñaba el programa habitual aún centrado en el geocentrismo propuesto por Aristóteles, pero el joven permanecía al tanto de estas nuevas formas de estudio, investigación y pensamiento, que le fascinaban y le atraían poderosamente. Debido a su mayor interés en ellas que en las asignaturas del currículo, no destacó especialmente por sus resultados académicos, graduándose sin honores ni distinciones en 1665, logrando a pesar de ello financiación gracias a sus conocimientos sobre matemáticas, física y mecánica y su mente brillante para seguir estudiando durante cuatro años más.

En agosto de ese mismo año el riesgo de la peste que azotaba a Europa en esos momentos llegó hasta Cambridge, y Newton se vio forzado a volver a Woolsthorpe Manor, donde permaneció unos dieciocho meses hasta poder regresar de nuevo a la Universidad. Aprovechó esta pausa en su formación académica para formular su método de cálculo infinitesimal y establecer las bases de su teoría de la luz y del color y los fundamentos para la mecánica de la moción planetaria. La leyenda sitúa en esta época el famoso episodio de la manzana cayendo sobre su cabeza, llamándole la atención el porqué de tal fenómeno, lo que eventualmente desembocaría en la formulación de su ley de la gravedad. Lo que sí se sabe que es cierto es que este periodo es considerado uno de los más determinantes para la trayectoria posterior del científico, a lo largo del cual sentó las bases de su gran obra Philosophiae Naturalis Principia Matematica («Principios matemáticos de la filosofía natural», referida también como simplemente Principia: «Principios») publicada en 1687.


En 1667, Isaac Newton volvió finalmente a Cambridge, donde permanecerá hasta lograr la maestría en sus estudios en 1669, antes de los veintisiete años de edad. Durante este tiempo publicó Enumeratio Curvarum Trium Dimensiorum («La enumeración de las cúbicas»), un tratado preliminar de geometría analítica cuyas fórmulas perfeccionaría y ampliaría en obras posteriores. Logró el favor de la Universidad, quien le otorgó el puesto de conferenciante menor –debido a sus resultados académicos decentes mas no brillantes– hasta finalmente reconocer su posición como conferenciante mayor. Al encontrarse con la obra de Nicholas Mercator Logarithmotechnia (1668), el primer tratado conocido sobre los logaritmos y cálculo de series infinitas, Newton rápidamente escribió, en colaboración con su amigo y mentor el matemático y teólogo Isaac Barrow, De Analysi Per Aqueationes Numero Terminorum Infinitas («Sobre el análisis de ecuaciones con un número infinito de términos», tratado referido también como simplemente De Analysi), publicándolo al año siguiente de la aparición del tratado de Mercator y desarrollando las fórmulas expuestas en él con sus propias conclusiones. Al poco tiempo Barrow se retiraría de su puesto como profesor en Cambridge, ocupando Newton su lugar. En una carta al matemático John Collins –quien también se convertiría en un gran amigo y apoyo para Newton–, Barrow definiría a su sucesor como «muy joven pero con un genio y un talento extraordinarios». Isaac Newton permanecería en el puesto como profesor de Cambridge dedicándose más a la impartición de lecturas que a la enseñanza tradicional en sí, ocupando esta posición hasta el año 1696, cuando, invitado por Lord Charles Montagu, Primer Earl de Halifax, se le ofreció el puesto de Intendente en la Real Casa de la Moneda inglesa, puesto que él aceptó gustoso, mudándose a Londres y llegando a ser nombrado Director en 1699.

La brillante trayectoria profesional, académica y social de Isaac Newton a raíz de su ingreso y participación en Cambridge habría despertado sin dudarlo la envidia de los grandes precursores de sus ideas como Copérnico, Galilei y Kepler, quienes, tan solo unos siglos atrás, habían sufrido persecución y confinamiento por causa de sus revolucionarias ideas, siendo tachados de heréticos. Isaac Newton llegó a una posición mucho más que respetable en el seno de la sociedad británica de la época, llegando a ser nombrado Presidente de la Real Sociedad de Londres en el año 1703, y, tan solo dos años después, nombrado Sir por la Reina Anne el 16 de abril de 1705. A esas alturas, tras años de servicio en la Real Casa de la Moneda y habiendo ya Newton, con ya más de sesenta años, formulado todas sus Leyes incluyendo la de la gravedad, establecido los fundamentos de la mecánica y construido su propia versión del telescopio, sus aportes a la sociedad inglesa y en última instancia a la ciencia mundial eran ya incontables. Destaca también su aportación a la política, siendo elegido representante de la Universidad de Cambridge en el Parlamento en 1689 y en 1701, en plenos tiempos de transición desde la Dinastía Stuart a la regencia de la Corona Inglesa por parte de la Casa de Orange. Su irrebatible oposición al Rey James II de Inglaterra e Irlanda y VII de Escocia y su preocupación y defensa de los intereses de la Universidad le ganó el favor de la Casa Real de Orange y del Partido Liberal o «Whig», del que Lord Charles Montagu, uno de los admiradores de su trabajo, era un eminente miembro.

Aun así, la vida de Isaac Newton tampoco gozó de la ausencia de oposiciones y enemigos. Uno de sus más grandes y famosos rivales fue el anterior Presidente de la Real Sociedad de Londres, Robert Hooke, un auténtico polímata cuya obra más importante, Micrographia, publicada en 1665, recoge los resultados de sus observaciones a través del microscopio, inventado por Zacharias Janssen junto con su padre alrededor del año 1595, siendo Hooke el primero en observar a través de él a las células y llegando a acuñar la misma voz inglesa «cell» (célula). Sin embargo, Hooke también sufría en su vida privada de una situación personal muy aflictiva, lo que se tradujo también en grandes conflictos con otros colegas de profesión como Newton, con quien el intercambio de pullas mordaces era constante. Una de las mayores y más conocidas disputas entre ambos tiene que ver con la posibilidad de que Principia Mathematica, de Newton, estuviese influenciada en exceso por los propios estudios de Hooke. Hay incluso quien va más allá y afirma que una de las más famosas e inspiradoras frases de Newton, citando a Bernard de Chartres, «si he logrado ver más lejos ha sido por estar subido sobre los hombros de gigantes», podría perfectamente esconder un insulto velado a Hooke, quien sufría de una severa cifosis y puede que también de enanismo.


Aun así, más allá de sus querellas y rivalidades o sus posibles relaciones conflictivas personales, el legado de estos hombres de ciencia del siglo XVII es de un valor mucho más que excepcional en los fundamentos de la ciencia moderna. Famosa es la reunión en 1694 entre Edmond Halley (descubridor del cometa que lleva su nombre), Robert Hooke, Christopher Wren e Isaac Newton, en la que especularon entre todos sobre cómo podía ser la trayectoria de un cometa, siendo Newton quien les señalase que la probabilidad más plausible fuese una elíptica.

Sir Isaac Newton fue enterrado en la Abadía de Westminster, en Londres, tras padecer terribles problemas de salud durante años y morir en 1727. «Genio y figura hasta la sepultura», rechazó recibir la Extremaunción, habiendo aborrecido secretamente la religión y todo lo que le recordara a su desventurado pasado en el seno de su familia marcada por ideas en exceso materialistas y religioso-puritanas que le llevaron a ser un niño abandonado, solitario y ansioso. Con sus incontables descubrimientos y comprobaciones matemáticas, el descubrimiento de sus Leyes (del movimiento, de la refracción de la luz, de la fuerza y de la gravedad, que es por la que es más famoso), sus invenciones como la nueva reforma del telescopio y sus observaciones astronómicas, tanto Isaac Newton, este hombre atormentado por una vida personal tan llena de ansiedad, rechazo e insondable tristeza, como sus también atormentados rivales, habiéndose todos ellos alzado sobre el difícil y valiente destino de los precursores del heliocentrismo copernicano, constituyen ahora los Gigantes sobre los que las siguientes generaciones de científicos, como por ejemplo Albert Einstein o Stephen Hawking, también ellos con sus propios desafíos y limitaciones, se alzan y se alzarán en base a sus brillantes descubrimientos y a su ejemplo de lucha y superación ante todas las adversidades, por grandes o insalvables que puedan parecer. Sin ser perfectos, todos ellos fueron y son grandes hombres cuyas vidas demuestran que más allá de las condiciones sociales y políticas precarias, las opresiones y las persecuciones, los defectos humanos, la soledad o las carencias la sabiduría, el conocimiento y la ciencia permanecen y brillan en sus obras y en su trabajo como ejemplos gigantes escritos en la historia de lo más grande que puede llegar a alcanzar un ser humano.
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Galileo Galilei - Biografía



Galileo Galilei nació en Pisa, Italia, el 15 de febrero de 1564, el mayor de seis hermanos hijos del músico florentino Vincenzo Galilei, un virtuoso del laúd y compositor de música polifónica –autor de dos libros de madrigales–, y Giulia Venturi degli Ammannati, una dama proveniente de una familia de comerciantes de seda de carácter fuerte y muy religioso que influiría mucho en la vida su hijo.

Vincenzo, teórico de la disonancia y una figura revolucionaria de gran importancia en la música del Barroco, quería que su hijo mayor se dedicara a la medicina, siguiendo una tradición familiar marcada por un afamado antepasado médico. El pequeño Galileo fue educado para tal fin desde el principio, en el seno de su familia en Pisa hasta los ocho años de edad, cuando su familia se mudó a Florencia y él quedó, en Pisa, al cuidado de Muzio Tedaldi, padrino de Vincenzo y pariente por casamiento de la familia Ammannati, hasta que cumplió los diez años. A esa edad, en 1574, Galileo se mudó también a Florencia, reuniéndose de nuevo con sus padres y hermanos.

Al pequeño Galileo se le asignó un tutor llamado Jacopo Borghini, quien medió para que fuera admitido en el entonces muy prestigioso Monasterio de Santa María de Vallombrosa, estudiando con los monjes pertenecientes a la Orden de la Camáldula –relacionada a la de San Benito–. Al parecer, la educación austera y solitaria que recibió en el Monasterio influenció y agradó a Galileo más que lo que su padre había previsto, pues pidió el ingreso en la Orden como novicio en contra de la voluntad familiar, en 1578.  Vincenzo, disgustado, sacó a su hijo mayor del Monasterio con una excusa y lo envió de nuevo a casa de Muzio Tedaldi, esperando una beca para un ingreso en la Universidad de Pisa que nunca llegó. Finalmente, en 1581, y tras acabar finalmente sus estudios en Vallombrosa, Galileo ingresaba en la Universidad de Pisa para estudiar medicina.

En la Universidad de Pisa Galileo Galilei estudió también filosofía, astronomía y matemáticas. Su interés en la medicina no era mucho, a pesar de contar con profesores como Andrea Cesalpino, un muy célebre médico y botánico. Su aprendizaje en astronomía se inició con lecturas del De Caelo, de Aristóteles, y de gran influencia en su obra posterior fueron las lecturas sobre física aristotélica impartidas por los profesores Francesco Buonamici y Girolamo Borro. Finalmente, en 1583, Galileo se decantó por el estudio de las matemáticas, recibiendo instrucción por parte de Ostilio Ricci, un antiguo estudiante del famoso matemático e ingeniero Niccolò Fontana Tartaglia, más allá de los muros de la universidad, enseñándole las matemáticas de Euclides y de Arquímedes.

Desde el 1585 al 1589 Galileo ejerció de profesor particular de matemáticas primero en Florencia y después en Siena. En 1586 compuso La bilancetta, un ensayo sobre la balanza hidrostática que lo dio a conocer entre los núcleos académicos de la época.  Empieza a interesarse también por el cálculo del centro de gravedad en los cuerpos sólidos. En 1587, durante una visita a Roma, conoció a Christopher Klau (Clavius), un matemático y astrónomo jesuita que modificó la propuesta de reforma del calendario gregoriano moderno y llegó a ser el más respetado astrónomo de su época en vida. Al año siguiente, Galileo fue invitado por la Academia de Florencia a impartir una lectura sobre la geografía del Inferno de Dante explicada matemáticamente.

Fases de la Luna, Ilustración de Galileo

En 1589 Galileo fue recomendado por el matemático, filósofo y astrónomo Marqués Guidobaldo del Monte, y, gracias a sus poderosos contactos, en poco tiempo el entonces joven de 26 años logró entrar como profesor de matemáticas en la Universidad de Pisa. Amigos suyos de esa época eran el filósofo Jacopo Mazzoni y el profesor de medicina Girolamo Mercuriale. También mantuvo correspondencia con Luca Valerio, un matemático de Nápoles y también alumno de Clavius que llegaría a alcanzar notoriedad por sus tratados sobre centros de gravedad. Sin embargo, Galileo no contaba con muchos más amigos por su actitud desafiante ante las convenciones matemáticas y filosóficas de la época, basadas principalmente en los modelos aristotélicos. Se muestra muy interesado en las teorías copernicanas, y según el historiador Vincenzo Viviani investigaba el comportamiento de los pesos al caer lanzándolos desde la torre inclinada de Pisa. En esa época Galileo escribió un tratado sin título (referido comúnmente como De motu) poniendo a prueba los principios de Arquímedes en la práctica experimental y abogando por los principios de igualdad de acción y reacción y las velocidades virtuales, entre otros. Ya en De motu Galileo Galilei exponía las bases de su teoría geocéntrica que afirmaba que las rotaciones de esferas homogéneas, o cualquier esfera que tuviera su centro geométrico o su centro de gravedad en el centro del Universo, presentaba un movimiento que él consideraba «neutro»: ni forzado ni natural –oponiéndose, así, a la teoría de la dicotomía aristotélica–. Sobre un plano horizontal, o en cortes esféricos concéntricos con el centro de la tierra, se provocaba también la misma neutralidad; este concepto llevó a Galileo al principio restrictivo de la inercia en la física terrestre.

En 1591, Vincenzo Galilei murió, dejando a Galileo, quien además era el mayor de todos los hermanos, a cargo de pesadas e ineludibles responsabilidades económicas. Su trabajo en la Universidad de Pisa, aunque gratificante y motivador, no estaba excesivamente bien pagado, además de que a causa de sus constantes desafíos (a la administración, el departamento de filosofía, etc.) jugaban en su contra, con lo que tras la finalización de su contrato por tres años, gracias de nuevo a la influencia del Marqués Guidobaldo del Monte logró un puesto en la Universidad de Padua. Su rival de aquel entonces por el puesto, Giovanni Antonio Magini, desarrolló hacia Galileo Galilei una ferviente e ilimitada hostilidad.

En Padua, Galileo se relacionó con hombres de espíritu libre y eruditos, tanto en las figuras de sus compañeros de profesión como en sus propios alumnos. La Universidad, bajo el gobierno de Venecia, gozaba con prácticamente total impunidad de libertad de influencias externas; eso es, de la mirada amenazante de la Inquisición. El profesor de filosofía Cesare Cremonini, cuyo sueldo doblaba al de Galileo, se convirtió en su incondicional amigo y rival al tiempo que enseñaba justamente materialismo aristotélico, lo contrario a lo que Galileo predicaba. Galileo solía afirmar que Aristóteles jamás hubiera dudado en escucharle y que, gracias a la mejora de los instrumentos de estudio desde su época, hubiese dado por ciertas todas sus teorías. Cremonini fue uno de los protagonistas de la escena famosa de 1610 en la cual Galileo, afirmando haber descubierto montañas en la luna, le invita a él y a otros científicos a mirar por su nuevo telescopio. Cremonini, buen amigo y admirador de su colega de profesión pero temiendo y con razón al poder de la Inquisición por aquella época, se niega a hacerlo. Este es uno de los episodios más famosos del Processo a Galileo Galilei: el largo juicio que dará lugar contra el matemático y astrónomo por sus ideas desafiantes y contrarias a las creencias antropocéntricas sostenidas por la Iglesia.

Durante su tiempo en Padua, Galileo escribió Le mecchaniche (obra de la cual se conservan versiones del  1593, 1594 y 1600), sobre el tratamiento de los planos inclinados y matemáticas del movimiento, junto con otros tratados retando las ideas clásicas copernicanas, al tiempo que –aunando la erudición con la habilidad artesana– diseñaba y mandaba remodelar o construir nuevos instrumentos basados en sus cálculos como esferas armilares, anillos astronómicos,  astrolabios, nocturlabios… inventó una bomba de agua en 1593 tirada por caballos, una brújula geométrico-militar (1597) y por supuesto el telescopio con la adición de una tercera lente (1609), con lo que se lograba así aumentar ocho veces su potencia y mostrar la imagen del derecho en vez de del revés. En el mismo año Galileo ya había logrado aumentar la potencia del telescopio en treinta veces. En 1610 publicó Sidereus nuncius, un tratado que recita todos sus descubrimientos a lo largo del proceso.

Gracias a los estudios de Galileo sobre el movimiento en péndulos, al descubrir el fenómeno de la oscilación constante se creó también la técnica de medición del tiempo mediante relojes de péndulo, mucho más precisos que los diurnos y nocturnos y que permitían también apreciar minutos y segundos. Según Vincenzo Viviani, este ya se interesó por la naturaleza del movimiento pendular al contemplar la oscilación de una lámpara en la Catedral de Pisa, cuando todavía no era más que un estudiante. Sus investigaciones serias sobre este tema empezarían en 1602.

En Padua, Galileo se enamoró de una mujer veneciana llamada Marina Gamba. Con ella tuvo dos hijas y un hijo: Virginia, la mayor, nacida en 1600, quien fue el mayor apoyo y alegría de su padre a juzgar por la correspondencia que mantuvieron; Livia, nacida al año siguiente, y Vincenzo, el pequeño, nacido en 1606. Al ser su relación ilegítima ante la Iglesia, la paternidad de los hijos de Galileo y Marina no fue reconocida oficialmente hasta muchos años después. Por decisión de su padre, y gracias al contacto de uno de sus mentores y admiradores de su obra, el Cardenal Maffeo Barberini –más adelante nombrado Papa Urbano VIII–, en 1613 Virginia y Livia ingresaron en el Convento de San Matteo en Arcetri, para dedicarse a la vida religiosa a una edad mucho menor que la habitual y en un emplazamiento tan humilde que ambas hermanas sobrellevaban hambre, frío y enfermedad con tanta valentía y dedicación religiosa como les era posible. Ambas tomaron los hábitos: Virginia en 1616, tomando el nombre de Sor María Celeste, y Livia al año siguiente, bajo el nombre de Sor Arcangela. Lo que se conoce de la vida de las hijas de Galileo se sabe mediante las 120 cartas que se conservan entre Sor María Celeste y su padre, escritas entre 1623 y 1634. Vincenzo, tras la muerte de su madre en 1612, fue legitimado por el Gran Duque de la Toscana en 1619, tomando el nombre idéntico de su abuelo paterno Vincenzo Galilei. Según el biógrafo Vincenzo Viviani, era un virtuoso inventor de instrumentos musicales, aunque su relación con su padre biológico fue muy mala, marcada por frecuentes querellas por dinero, hasta prácticamente el final de sus días, cuando, finalmente reconciliados, el hijo asistió piadosamente al padre en las últimas etapas de su vejez. Su muerte, en 1649, sucede tan solo siete años después que la de Galilei, en 1642.


Galileo Galilei fue uno de los artífices de la llamada «revolución copernicana», expresión que hoy en día puede designar a cualquier cambio radical en una teoría o una idea, pero que se originó en los descubrimientos de Nicolás CopérnicoJohannes Kepler comprobados por Galileo Galilei a través de su mejorado telescopio y mediante el estudio y la observación de los cuerpos celestes, lo que supuso un paso más en el proceso de tránsito de una ideología ptolemaica-geocéntrica (según la cual la Tierra y el ser humano que habita en ella son el centro de la Creación y el Universo) al sistema copernicano-heliocéntrico (que afirma que la Tierra gira alrededor del Sol, y no al revés, en un Universo posiblemente infinito en el que nuestra presencia podría ser insignificante). La revolución copernicana empezó en el siglo XVI con las teorías de Copérnico (expresadas en De revolutionibus orbium coelestium, 1543), se reafirmó con Kepler (Mysterium Cosmographicum, 1596) y culminó en el siglo XVII con Isaac Newton. Supuso un desafío a la visión medieval del mundo y a la cosmogonía de la Iglesia Católica y marcó el paso al Renacimiento y al Racionalismo y Empirismo del Siglo de las Luces.

Justamente por su participación en la revolución copernicana Galileo Galilei sufrió un juicio por herejía por parte de la Iglesia Católica: empezó alrededor de 1610 culminando en 1633 con una condena por apoyo al heliocentrismo. A través de su Sidereus nuncius (1610) describió las fases de Venus y las lunas de Júpiter, lo que le supuso la base de evidencia para la afirmación de que la teoría copernicana era cierta. En 1616, la Inquisición declaró al heliocentrismo como una herejía. Se prohibió la difusión de todo tratado o libro sobre el tema y la impartición de lecturas por parte de estudiosos como Galileo. Haciendo caso omiso de tal prohibición, Galileo, fundamentándose en una teoría de las mareas formulada en 1616 y sobre el movimiento de los cometas en 1619 que, según él, demostraban de forma evidente el movimiento de la Tierra, publicó, ya mayor, en 1632, su Dialogo sopra i due massimi sistemi del mondo, un tratado que defendía al heliocentrismo explícitamente, y que se convirtió rápidamente en muy popular. De inmediato, la Inquisición lo juzgó por herejía y le condenó a confinamiento forzado en su propia casa de Arcetri, en 1634 (el mismo año de la muerte tras una breve enfermedad de su hija mayor), hasta el día de su muerte en 1642 tras años de padecimiento de una completa ceguera.

Galileo Galilei formuló, en base a principios matemáticos, la ley de caída de los cuerpos, las leyes de movimiento de proyectiles y la ley del péndulo mediante procedimientos de investigación empírica y razonamientos inductivos. Reformó el telescopio hasta poder contemplar por primera vez las fases de Venus y el comportamiento de otros planetas, afirmando haber podido contemplar la rotación del sol, y fue el primero en lograr separar el tiempo en minutos y segundos de forma precisa. Su condena por herejía choca poderosamente con la realidad de su naturaleza atraída por la austeridad de la religión y lo contemplativo de sus estudios. Protegido por fervientes seguidores y amigos y odiado por otros tantos conservadores y rivales, Galileo Galilei fue un polímata, un hombre ejemplar del Renacimiento que marcó la transición desde el pensamiento medieval a la ciencia moderna. Como dice la leyenda que afirmó tras su prendimiento por parte de los oficiales de la Inquisición para obligarle a renunciar a sus afirmaciones acerca del heliocentrismo, «Eppur si muove»: y aun así, se mueve. La Tierra, a pesar de lo que nosotros, los seres humanos, elijamos pensar. 
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Alfonso López Michelsen - Biografía


Alfonso López Michelsen nace el 30 de junio de 1913 en Bogotá, Colombia. Hijo de Alfonso López Pumarejo, presidente de la república en los periodos 1934 - 1938 y 1942 - 1945, y de María Michelsen. Fue educado en el Gimnasio Moderno de Bogotá. Luego viajaría a Bruselas para estudiar en el Saint Michel; a Londres, donde estudió en el Liceo Francés y de ahí pasó a Francia donde se graduó en Lille. En Colombia, estudiaría derecho en la Universidad del Rosario. De nuevo viajaría, esta vez a Chile para hacer una especialización, y a Estados Unidos para hacer un postgrado en la Universidad de Georgetown. Por ultimo regresaría a Colombia para graduarse como doctor en jurisprudencia de la Universidad del Rosario en el año 1938. Ejerció además, al llegar a Colombia, como profesor de la Universidad Nacional y al poco tiempo como secretario privado de unos de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Se casó en septiembre de 1938 con Cecilia Caballero y trabajó como concejal de Engativá (municipio cercano a Bogotá en ese entonces, hoy parte de Bogotá). En este cargo conocería a Álvaro Gómez Hurtado, contendor político suyo en las elecciones de 1974, y a Julio Cesar Turbay Ayala, quien fuese presidente de la republica entre 1978 y 1982. López dictó clases en varias universidades de Bogotá como la Libre, la Nacional y el Rosario hasta el año 1952, como catedrático en Derecho constitucional. En septiembre de ese año, cuando fueron quemadas la casa de su padre y la de Carlos Lleras Restrepo, salió del país por seguridad hacia México. Para 1960 regresaría al país y crearía el Movimiento Revolucionario Liberal (MRL). Ese año fue elegido representante a la cámara por el departamento de Cundinamarca. En 1962 se presentaría como candidato para presidente, siendo derrotado por el conservador Guillermo León Valencia. Dos años después su partido se dividió en una facción moderada, encabezada por él, y una radical, bajo mando de Álvaro Uribe Rueda. Habiendo sido creado el departamento del Cesar, fue su primer gobernador en 1967 y en 1968 ejerció como ministro de relaciones exteriores. Ese año terminó con la disolución de su partido, el MRL, debido a la similitud de programas entre este y el gobierno de Lleras Restrepo. Entre 1968 y 1972 trabajó en la creación del Grupo Regional Andino y en la modificación de la constitución de la Organización de las Naciones Unidas. En 1973 venció a Carlos Lleras Restrepo en la consulta liberal, siendo elegido para representar el partido en las elecciones. En 1974 López venció a Álvaro Gomes Hurtado.

Entre sus obras de gobierno se destacó la intervención en la economía, que se encontraba a las puertas de la recesión. En primera instancia, decretó la emergencia económica; sancionó normas para la regulación de las empresas privadas y trató de controlar el gasto público con estas. También realizó reformas tributarias y fiscales, y una de las más importantes al campo, auxiliando a campesinos para no abandonar sus tierras. El resultado fue un aumento significativo en la producción del sector agrícola. Esta política, aunque productiva, y sus otros ajustes económicos, no lograron controlar la inflación, que tuvo sus raíces en la poca oferta y la gran demanda de bienes que se dio durante la bonanza cafetera. Por otra parte, fue propuesto y establecido el impuesto sobre la ganancia ocasional. El salario mínimo se llegó a incrementar hasta en 200% durante su gobierno. Dedicando también gran parte del erario de la nación en la creación de tendidos y plantas generadoras de energía, haciendo que la inversión pública aumentara en más de 60%. En educación, se invirtió más de 2.700 millones de pesos en escuelas y se aumentaron consecuentemente los cupos escolares, alcanzando el millón.

La política exterior de Colombia fue activa durante su gobierno, consiguiendo establecer de manera favorable los límites marítimos con Costa Rica, Ecuador, Haití, Panamá y República Dominicana. Tuvo además reuniones importantes con los presidentes Omar Torrijos de Panamá, Gerald Ford y Jimmy Carter de Estados Unidos, y Carlos Andrés Pérez de Venezuela. Estuvo presente durante la firma del tratado Torrijos-Carter, en el cual Estados Unidos devolvería el canal a Panamá a finales de 1999. López también recibió la visita de los presidentes José López Portillo de México y a Michael Manley de Jamaica, Además del rey Juan Carlos de España y al secretario de estado de Estados Unidos Henry Kissinger. En 1977 enfrentó la huelga nacional del 17 de septiembre, teniendo que declarar el estado de sitio, y la huelga del seguro social.

Los resultados de sus políticas económicas, que permitieron dejar un país estable y productivo en 1978, contrastaron con la seguridad del país, que iba decreciendo con diferentes actores armados a cargo de extensas zonas del país y el auge del narcotráfico. López dejó la presidencia en manos de Julio Cesar Turbay y (como jefe del partido liberal) se presentaría una vez más en 1982 a las elecciones presidenciales, siendo derrotado esta vez por el conservador Belisario Betancur Cuartas. En estas elecciones también participaría Luis Carlos Galán Sarmiento, representando la facción del partido liberal conocida como Nuevo Liberalismo (movimiento creado por él), y quien sería considerado como uno de los líderes más influyentes de Colombia en el siglo XX. A partir de 1983, la vida pública de López continuó como jefe único del partido liberal. En 1991 rechazó ser parte de la Asamblea Nacional Constituyente, la cual daría vida a la constitución de 1991. Once años después, con la elección de Álvaro Uribe Vélez como presidente de Colombia en 2002, López asumió una posición que abogaba por el intercambio Humanitario. En 2006 dirigió su apoyo al candidato del partido liberal, Horacio Serpa Uribe, quien quedaría en tercer lugar, después de Uribe y el candidato del Polo Democrático Carlos Gaviria Díaz. Entre 2006 y 2007 se dedicó a escribir para el diario El Tiempo y fue miembro honorario de la Academia Colombiana de Jurisprudencia.

Escribió varios libros, tesis, ensayos y novelas entre los que se destacan “Introducción al estudio de la Constitución de Colombia” de 1942, “La estirpe calvinista de nuestras instituciones” de 1946, “Los elegidos” de 1953, “Cuestiones colombianas” de 1955, “Los últimos días de López” de 1961, “El Estado fuerte, una introducción al estudio de la Constitución de Colombia” de 1966, “Por qué se perdió Panamá” de 1980 y “El quehacer literario” de 1989, entre otros.

Alfonso López Michelsen muere el 11 de julio de 2007 en Bogotá, Colombia, a causa de una falla cardiaca.
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Misael Pastrana Borrero - Biografía


Misael Pastrana Borrero nace el 14 de noviembre de 1923 en Neiva, Colombia, hijo de Misael Pastrana Pastrana y de Elisa Borrero. Fue educado en su niñez en Neiva y para la secundaria asistió al Colegio de San Bartolomé en Bogotá. Para 1939 entró a la universidad Javeriana para estudiar derecho. Allí comenzó a hacer política con compañeros como Álvaro Gómez Hurtado y Jorge Leiva. Se unió al partido conservador y viajó a Neiva una vez se graduó para ejercer como juez del circuito de tal ciudad. Dejaría su cargo para apoyar la campaña de Mariano Ospina Pérez a la presidencia de la república. Ospina Pérez fue elegido para gobernar entre 1946 y 1950 e inmediatamente Pastrana Borrero fue nombrado secretario de la embajada de Colombia en el Vaticano. Allí aprovecharía la oportunidad para hacer un postgrado en derecho penal en el instituto Ferri de Roma. A los dos años, en 1948, regresó a Colombia para ser secretario privado de Ospina Pérez, y una vez finalizado el gobierno de este, el presidente electo, Laureano Gómez, lo ratificó en el cargo en 1950. En 1951 fue nombrado ministro concejero en la embajada de Colombia en Washington y regresaría por unos meses como secretario general del ministerio de relaciones exteriores. Fue enviado entonces a Nueva York como gerente de la Caja Agraria y luego como delegado ante el consejo económico de la ONU.

Al año siguiente, habiendo regresado a Colombia, fue catedrático de la Universidad Javeriana y se casó con Cristina Arango. De esta unión nacieron una hija y tres hijos, uno de los cuales, Andrés Pastrana Arango, seria presidente de la república entre 1998 y 2002. Durante el segundo periodo presidencial de Alberto Lleras Camargo, entre 1958 y 1962, Pastrana Borrero ocupó tres ministerios: Fomento, Obras Publicas y Hacienda. Siendo el turno de los conservadores para ocupar la presidencia de acuerdo a lo establecido para el Frente Nacional, Pastrana Borrero se presentó a las elecciones de 1961 siendo derrotado por Guillermo León Valencia. 4 años después, Pastrana Borrero apoyó la candidatura del liberal Carlos Lleras Restrepo, quien al ganar la presidencia lo nombró ministro de gobierno. Posteriormente fue nombrado embajador en Washington, cargo al cual renunciaría para empezar su campaña por la presidencia. Gustavo Rojas Pinilla, quien había sido presidente mucho antes, logró obtener un gran respaldo popular para estas elecciones con su partido, la Alianza Nacional Popular. Misael Pastrana Borrero fue elegido con una votación muy apretada, superando a Rojas Pinilla solo por 60.000 votos. Varios sectores de la opinión pública y específicamente un sector de la ANAPO, argumentaron que hubo un fraude electoral. Esta facción se convertiría en el M-19, una guerrilla urbana celebre por la toma del palacio de justicia en noviembre de 1985.

El gobierno de Pastrana Borrero se caracterizó por la apropiación de los recursos naturales que estaban distribuidos en concesión a empresas privadas extranjeras en su mayoría. Se creó el modelo de asociación, en el que se explotarían los recursos con fondos de empresas privadas y de empresas del estado. Esto permitió no eliminar la presencia de fondos importantes y bajo este modelo, se dio un aumento importante en la creación de empresas. Fue además creador del Banco de los Trabajadores. En infraestructura, durante su gobierno se pavimentaron 2300 Km de carreteras y se adecuaron 700 Km de ferrocarriles. Se terminaron aeropuertos en distintas ciudades del país, como Leticia, montería, Bucaramanga y Pitalito, y se adelantaron obras en los de Cartagena, Medellín y Barranquilla. También se invirtió en espacios deportivos para Bogotá y en la remodelación del aeropuerto internacional El Dorado, en 1972 se creó Corabastos, una de las centrales de abastecimiento de alimentos más grandes de América Latina y se sentaron las bases para que en 1976 por medio de un contrato de asociación entre Carbocol S.A (empresa estatal colombiana) e Intercor (filial de Exxon-Mobil) se empezara la explotación de la mina de carbón a cielo abierto mas grande del mundo, El Cerrejón. La energía eléctrica tuvo un aumento de más de 55% y se dio facilidades de crédito para compra de automóviles a las familias colombianas. Todas estas obras generaron más de 1 millón de nuevos empleos. En materia de defensa, se adquirieron aviones Mirage a Francia y los primeros submarinos, y en cuanto a Medio ambiente, Pastrana Borrero fue el creador del Código Nacional de Recursos Naturales Renovables y de Protección al Medio Ambiente, el primero de su clase en el planeta.

La implementación del UPAC (Unidad de Poder Adquisitivo Constante), permitió realizar operaciones de crédito hipotecario a largo plazo y fomento la cultura del ahorro en los colombianos. Fue además útil para un sustancial incremento en la construcción de viviendas en el país. A su vez, esto produjo un incremento en la creación de entidades de crédito hipotecario y de empresas de bienes raíces y de construcción. Sin embargo, después de su gobierno se fueron distorsionando los objetivos para los que fue creada la UPAC, siendo reemplazada por la UVR durante el gobierno de su hijo en 1999. Pastrana Borrero dejó el gobierno en manos de Alfonso López Michelsen en 1974. Tres años después fundó la revista Guión y fue director del partido conservador. Para la campaña de Belisario Betancur, por obra de Pastrana Borrero, el partido fue rebautizado como Partido Social Conservador. Participaría también en la Asamblea Nacional Constituyente de 1990, pero renunció poco antes de la aprobación de la nueva constitución política en 1991.

Misael Pastrana Borrero muere el 21 de agosto de 1997 en Bogotá.
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